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Ineficiencia del Registro Automotor
Los poseedores de la "cédula marrón", que ya sufrieron el martirio de registrar sus automóviles y pagaron el costo, están durmiendo ahora en las calles, esperando turno para otro registro, nuevamente oneroso, causado por la ineficiencia del Registro Automotor que no sabe organizar absolutamente nada, salvo el negociado de haberse comido treinta y seis millones de dólares, que nadie sabe adónde fueron a parar.
El Registro no tiene sitio ni personal para atender la cantidad de automóviles perseguidos, porque el Registro es absolutamente incapaz de organizar turnos, por el número de chapa y perseguir solamente a aquellos que no se presenten a la convocación.
Por ejemplo, se puede, mediante un programa sencillo de informática, dar turnos el día y la hora a determinadas chapas, y publicarlos en todos los diarios y por radio, y organizar, en las barreras policiales que tanto les gusta hacer, que solamente sean cazados aquellos que, convocados, no asistieron a la convocación.
Todo el mundo sabe que el objetivo de esta nueva movida es simplemente recaudar, por lo que una buena organización dejará mejores resultados que el caos actual. Solo que entonces no quedará nada para la apropiación ilegítima.
Con haber dicho, por ejemplo, "la cédula marrón caduca tal día para los poseedores de tales chapas, y deben ser renovadas en tal fecha, en tal parte y en tal hora, se hubieran ahorrado los enormes gastos de las barreras, y el odio de cien mil familias que dependen de su automóvil para trabajar, pero son tan inútiles, tan negados, que no pueden hacer ni eso.
Es de preguntarse cuánto gastaron en programas informáticos que no son capaces de dar las informaciones que se necesitan. Porque parecen que esos delincuentes robaron hasta en eso. Pagaron por programas informáticos que no sirven para nada. Y son estos delincuentes los que pretenden "transparentar un Registro más opaco y oscuro que el infierno.
Según informaciones recibidas de automovilistas varados en el local de registración, hay capacidad para atender cuarenta autos por día, y un solo local. Como hay cien mil automóviles que requieren nuevo registro, a razón de cuarenta por día se requerirán dos mil quinientos días, es decir, más de seis años. Seis años de persecución, barreras y mal humor; un gasto enorme, injustificable.
El Registro del Automotor debió ser disuelto cuando se constató el robo de treinta y tantos millones de dólares o la clonación de miles de chapas, asunto hasta ahora no explicado satisfactoriamente y del cual nadie salió imputado, lo que da la medida de lo que significa "transparencia" en el Paraguay.
Esa medida, indispensable, no se tomó, y ahora el Registro organiza un nuevo negociado, con gastos alocados, improvisaciones y molestias callejeras inauditas. Y los mesías, que aparentemente anuncian cambios, vienen al grito de "más de lo mismo" con lo que los paraguayos pueden estar seguros que nada cambiará, sino para empeorar. El Registro del Automotor debe ser intervenido lo antes posible, antes que siga haciendo disparates con el cuento de la "transparencia".
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