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Estudio alerta sobre acelerado avance de contaminación en el acuífero Patiño
Con un alarmante avance de la contaminación por coliformes, con aguas ácidas y registros de salinización debido al uso desmedido, el acuífero Patiño reclama acciones urgentes para evitar un daño superior a un recurso que necesita protección.
La ampliación de la planta potabilizadora de Essap para tener agua para el consumo, la construcción de alcantarillados sanitarios y fosas sanitarias para evitar la contaminación y la sanción de la ley del agua para regular los usos industriales intensivos y los usos agrícolas con la presencia de agroquímicos nitrogenados, son algunas de las respuestas.
"Se destaca la presencia de coliformes fecales y totales, los cuales ponen en riesgo el uso sostenible del recurso", apuntaron Claudia Crosa y Sergio Cardozo en su "Estudio de la Contaminación del acuífero Patiño", tesis de grado para la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El estudio constituye una alerta porque el acuífero abastece a un 38% de la población del país, buena parte de los 2 millones de habitantes de la Gran Asunción, que ya se ven obligados a usar cloro como desinfectante de sus pozos, una necesidad a raíz de la presencia de contaminantes.
"Se encontraron coliformes totales en un 40% de las muestras tomadas", apuntaron, explicando que el indicador es bastante superior al del estudio del 2000. En algunas muestras llegaron a encontrar hasta 5 mil coliformes en 100 mililitros de agua. En un 34% de las muestras se dieron con los coliformes fecales que constituyen un peligro por la capacidad de generar enfermedades como cólera, fiebre tifoidea, disenterías, poliomelitis, hepatitis y salmoneolosis, entre otras.
Las zonas más densamente pobladas de la gran Asunción aparecen como las más contaminadas destacándose Asunción, Luque y San Antonio.
Antiguos pozos de agua que al llegar la red de agua potable se reconvirtieron en pozos ciegos parecen ser el comienzo de este problema que con el correr del tiempo se agravó por la falta de alcantarillado sanitario, como lo prueba un relevamiento realizado por el Consorcio CKC-JNS para el Servicio Nacional de Saneamiento (Senasa). Allí se da cuenta que del total de pozos del área urbana, un 72% son ciegos, lo que explica claramente el avance del problema. "El agua del acuífero cubierta por alcantarillado sanitario es poca, y la mayor parte de los desechos líquidos son depositados en el terreno", se indica en el estudio.
Durante el 2006, Crosa y Cardozo tutelados por el profesor Félix Villar, de la Facultad de Ingeniería de la UNA, partieron de la base de comparar datos de un estudio que realizó en el 2000 la firma holandesa TNO en una zona piloto de la cuenca del arroyo Ñemby, incluyendo análisis de la calidad de agua e información hidrogeológica.
Agroquímicos, acidez y sal
El uso de los fertilizantes nitrogenados es otro de los puntos en el que se reclama "formar a los agricultores para un uso racional de los mismos y el desarrollo de técnicas adecuadas de manejo" porque las mediciones comienzan a preocupar.
Crosa y Cardozo realizaron mediciones en diversos pozos del acuífero y en pocos, pero con alarma, se dieron con la presencia de derivados de nitrógeno en cantidades mayores a las permitidas como consecuencia del uso de fertilizantes orgánicos.
"En más del 90% de los pozos se encontraron dichos compuestos pero en concentraciones no peligrosas. Lo crítico es que en el estudio del año 2000 estos compuestos sólo aparecían en el 10% de las muestras", consignaron.
Otro problema fundamental que se detectó en el acuífero fue el bajo PH que tienen sus aguas, lo que hizo que en las mediciones, sólo el 12% se presentara apta para consumo humano. Consumir aguas con bajo PH puede acarrear acidez estomacal, caries y problemas dentales y otros desarreglos de salud. Si bien la cuestión se soluciona fácilmente agregando cal y sales al agua, lo cierto es que el Estado no tiene un control suficiente sobre las aguaterías privadas que proveen de agua en estas condiciones y mucho menos sobre las familias que las consumen de sus pozos particulares.
"El descontrol y la falta de registros de los pozos artesianos particulares, la creciente cantidad de empresas perforadoras de pozos artesianos y la falta de control y regulación de las mismas por parte del Estado influyen significativamente para que el recurso se degrade en capacidad y calidad", expusieron Crosa y Cardozo.
"En lo que hace al proceso de salinización, no ha existido un gran avance como se suponía", explicaron, señalando que es un problema localizado "en una faja de 2 a 8 kilómetros de ancho a lo largo del río Paraguay donde se comprobó la presencia de agua salada a partir de cierta profundidad". El problema se detectó en algunas zonas de Luque, Areguá y la zona noroeste del acuífero, según apuntaron. Para ello recomendaron un control más riguroso de industrias hidro-intensivas, como lavaderos, industrias de bebidas, mataderos, frigoríficos, etc. Sugirieron además estudios más profundos sobre la salinización para tomar medidas al respecto.
"En este momento estamos impulsando un nuevo trabajo de tesis con un grupo diferente de estudiantes para conocer la impresión de la gente, sus conocimientos y en qué medida pueden aportar para evitar un deterioro del recurso", contó preocupado el profesor Villar.
Las autoridades deben una respuesta.
Agua subterránea
Se denomina acuífero a una masa de agua existente en el interior de la corteza terrestre. La formación geológica es capaz de almacenar y transmitir el agua en cantidades significativas.
El agua de los acuíferos está contenida en los poros, por ello cuando se extrae agua se produce un fenómeno de disminución de volumen, denominado subsidencia y que es el causante del lento hundimiento de áreas de la superficie terrestre.
El acuífero Patiño tiene una buena recarga de agua, lo cual lo hace bastante vulnerable a la polución. La cantidad de pozos perforados es una ventana abierta a la contaminación.
El área del acuífero cubierta por alcantarillado sanitario es poca, y la mayor parte de los desechos líquidos son depositados en el terreno. La consecuencia directa a esto es la infiltración de los contaminantes al acuífero.
Industrias contribuyen a la sobreexplotación
"En un frigorífico, para lavar una res, se utilizan 2.000 litros de agua y por día se faenan mil... así que imagínese", comentó Andrés Wherler, del Consorcio CKC-JNS para graficar el impacto de las industrias hidrointensivas que utilizan el acuífero Patiño.
El consorcio presentará el lunes 14 un informe ante la Secretaría del Ambiente (Seam), el Servicio de Saneamiento (Senasa), el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y otras autoridades un informe parcial del relevamiento que viene haciendo sobre el acuífero.
"Hace falta un mejor registro del consumo industrial", explicó para señalar que de acuerdo a los datos que se manejan éste sería de un 15% del total. "Nos pareció poco, pero es el registro que se tiene", apuntó.
Las industrias no solo tienen responsabilidad en el consumo, sino en la contaminación. "Si se planifica la localización de fuentes potenciales de contaminación y se les ubica lejos de las áreas críticas de recarga, el riesgo de contaminación se reducirá notablemente", exponen Claudia Crosa y Sergio Cardozo, mencionando entre los focos contaminantes a "industrias, granjas, estaciones de servicio, talleres de mantenimiento, etc.". Proponen también "el uso cuidadoso y la eliminación apropiada de los productos químicos y desechos de los mismos que causan contaminación".
Allí recuerdan uno de los problemas principales, la falta de una ley de aguas. "Existe una gran dispersión de disposiciones legales, entre las que hay evidentes inconsistencias, profusión de leyes con vacíos tanto conceptuales como de estrategia y acción", mencionan para agregar "que el papel del Estado resulta incompleto, sesgado y en varios tópicos, anacrónico".
Elena Benítez, directora de Recursos Hídricos de la Seam, dice que solo se espera la sanción del Senado para poder comenzar un trabajo de regulación. "La ley de aguas nos va a dar una herramienta fundamental para poder controlar la sobreexplotación del acuífero Patiño", apunta. El profesor Félix Villar, coincide: "Va a ayudar muchísimo, me sorprende que haya gente que está en contra de la ley de aguas, hay que poner ciertos marcos de control". Para Wherler tiene inclusive un lado económico: "Lo importante es que va a poner reglas claras para los inversiones, para determinar si conviene o no hacer la inversión. En estas condiciones nadie puede pensar en invertir", consideró.
Uno de los detalles tragicómicos del estudio de Crosa y Cardozo es la mención que hacen a las pérdidas de los caños de la Essap como fuente de recarga del acuífero Patiño. Si nos atenemos a la confesión de la propia empresa de que se pierden entre un 10% y un 15% de la producción, se está hablando de alrededor de 35 mil metros cúbicos de agua de los que resta determinar cuántos van por superficie hasta el río y cuánto se infiltra. Los técnicos sugieren que serían unos 15 mil m3 por día, una nada despreciable cantidad de agua. De hecho, otra sugerencia hecha en el estudio es trabajar en la infiltración de aguas de lluvia para favorecer la recarga, tarea en la que deberían colaborar la Essap, gobernaciones, municipios, y otras entidades.
Recomiendan ampliar la planta de Essap
La ampliación de la planta de tratamiento de la Empresa de Servicios Sanitarios (Essap) aparece como una respuesta efectiva para reducir las tomas de agua del acuífero Patiño situación que choca con los planes de la empresa que justamente se encuentra cavando nuevos pozos.
Otro punto es la generación de un proyecto integral de alcantarillado sanitario con planta de tratamiento de los líquidos cloacales porque la Essap sólo trata los líquidos cloacales en la laguna de San Lorenzo, un pequeño porcentaje de lo que día a día se arroja a los arroyos y ríos. De hecho Essap tiene 13 bocas arrojando aguas negras a la orilla del río Paraguay. Entre ellas la cuenca Bella Vista que además de líquidos cloacales reúne los desechos industriales de Trinidad y Tablada, mientras el proyecto de hacer una planta de tratamiento en los terrenos de Cateura duerme el sueño de los justos.
"Hay que usar las aguas superficiales y tratar las aguas cloacales. Son dos temas básicos que deberían ser agenda principal", apuntó Elena Benítez, directora de Recursos Hídricos de la secretaría del Ambiente (Seam). Ricardo Sitjar, gerente de Operaciones de la Essap, se excusó en que "el proyecto de hacer pozos surgió porque era lo que estaba al alcance de los recursos de la empresa". El criticado Plan Verano de la institución con una inversión de un millón de dólares, tenía como objetivo cavar cinco pozos para aprovechar el agua del Patiño, la instalación de una pequeña planta procesadora en Mariano Roque Alonso y el cambio de 30 mil metros de tubería en zonas críticas.
El Sindicato de Trabajadores (Sinatrae) viene denunciando que en realidad, los directivos de la empresa consumieron préstamos externos concedidos para la ampliación de la planta de Viñas Cue en gastos administrativos y que la operación de cavar pozos se hace porque es la actividad principal de las empresas privadas del presidente del ente, Manuel López Cano.
Nadie habla de una planta de tratamiento de líquidos cloales en Essap. Sólo se tiene pensado llevar las bocas que descargan en las orillas del río Paraguay al centro del canal "para que se autodepuren", como suelen repetir sus autoridades.
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Las poblaciones rurales extraen directamente agua del acuífero Patiño que ahora está seriamente afectado por la contaminación.
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