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República del Paraguay - Miércoles, 19 de Marzo de 2008 |
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La vacunación inane
En estos días de Semana Santa la gente viaja al interior y mucha a lugares que son focos de contagio de fiebre amarilla. Las empresas de colectivos no exigen a los viajeros certificado de vacunación y el Ministerio de Salud no toma cartas en el asunto. De este modo, dada la ausencia de cordones sanitarios, los focos pueden expandirse y lo que está limitado a algunos lugares puede convertirse en una incontrolable epidemia. Incomprensible irresponsabilidad.
¿Están fumigados los colectivos? ¿Se los fumiga al salir de las zonas de riesgo, o transportan mosquitos infectados con absoluta impunidad? No existe un solo país en el planeta con un índice más elevado de irresponsabilidad que el Paraguay. ¿Cuántos morirán a causa de esta aberración?
Ningún colectivo debería poder transportar de ida o de vuelta, gente sin que se exhiba el certificado de vacunación. Tampoco deberá poder transitar sin el certificado de fumigación. Una fumigación real, no solamente con agua. No puede ser que la población corra el peligro de una epidemia de fiebre amarilla por la incuria y la irresponsabilidad de los funcionarios de salud. ¿Por qué no se hace lo que se debe? ¿No se puede o no se quiere? ¿Es tan difícil fumigar un ómnibus o es demasiado caro? ¿Es demasiado complicado pedir certificado de vacuna? ¿Está fuera de las posibilidades de los conductores y guardas? ¿Más allá de sus alcances mentales? ¿Son tan inútiles que no pueden pedir un certificado de vacunación e impedir que viaje quien no lo tiene? ¿ No pueden exigir, para expedir el pasaje, el certificado de vacunación? ¿Por esa inutilidad increíble pondrá en peligro la salud de los paraguayos?
¿Quién será responsable si la epidemia se propaga? ¿Nadie, como siempre? Y si se propaga no será por castigo divino, sino por el cretinismo de algunas personas que no comprenden que hay que hacer lo que se debe.
El Ministerio de Salud, manejado por un partero y por ser partero, no toma las medidas que está obligado a tomar. Ya provocó la aparición de una enfermedad extinguida y ahora va a provocar una epidemia por su inutilidad, ignorancia, irresponsabilidad e incuria. Tiene todas las facultades para hacer lo que se debe en presencia de un peligro mortal, como es la fiebre amarilla y no sabe usarlas; tal vez esté esperando “instrucciones precisas” del orate que lo nombró ministro.
Tal vez cuando la epidemia se propague y comience a morir la gente en forma masiva, entonces aparezca por televisión a decir heee…con su cara lamentable, no hicimos luego eso porque la gente no quería hacer.
Miles de colectivos y miles de personas, tan irresponsables como los transportistas, y el ministro, irán a comer como chanchos a los focos de la fiebre amarilla y vendrán, infectados si no estaban vacunados, a contagiar a todo el país. Y en los miles de colectivos vendrán bandadas de mosquitos contaminados, listos a picar a los ciudadanos firmando una sentencia de muerte.
Los colectivos llenos de roña se convertirán en criaderos móviles de mosquitos que no pueden volar más de cuatrocientos metros, y se propagarán por toda la geografía, gracias al cretinismo inocultable de los responsables. Cuando eso ocurra, no habrá vacunas en el mundo para detener la epidemia.
Increíble perspectiva, pero cercana e ineluctable. Y no hay nada que se pueda hacer.
ODD
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HERRAMIENTAS |
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